Temario del curso
12 módulos con enfoque en inocuidad alimentaria y BPM. Estudia a tu ritmo; tu progreso se guarda automáticamente en este dispositivo.
Un manipulador de alimentos es toda persona que interviene directa o indirectamente con los alimentos en cualquiera de sus etapas: recepción, almacenamiento, preparación, transformación, envasado, transporte, servicio o venta. No importa si el contacto es permanente u ocasional: cocineros, meseros, panaderos, domiciliarios, personal de bodega y quienes empacan alimentos son todos manipuladores.
La Resolución 2674 de 2013 del Ministerio de Salud y Protección Social define y regula la actividad del manipulador en Colombia, exigiéndole formación, prácticas higiénicas y un estado de salud compatible con el trabajo con alimentos.
- Manipulador = cualquier persona en contacto directo o indirecto con el alimento.
- Incluye contacto ocasional (por ejemplo, quien solo empaca o transporta).
- La actividad está regulada por la Resolución 2674 de 2013.
La inocuidad es la garantía de que un alimento no causará daño al consumidor cuando se prepare y consuma de acuerdo con su uso previsto. Es la característica más importante de un alimento: un producto puede ser nutritivo y sabroso, pero si no es inocuo, se convierte en un riesgo para la salud.
El manipulador es la última barrera entre el alimento y el consumidor. Sus prácticas determinan si un alimento llega seguro a la mesa o si se convierte en vehículo de enfermedad.
- Inocuo = no causa daño al consumirse según su uso previsto.
- La inocuidad está por encima del sabor y la presentación.
- Buenas prácticas del manipulador = alimento seguro.
El manipulador tiene la responsabilidad directa de aplicar prácticas higiénicas en todas las etapas en las que interviene y de reportar cualquier condición que pueda afectar la inocuidad (heridas, síntomas de enfermedad, fallas de equipos o de higiene).
Esta responsabilidad es también legal: los establecimientos y sus manipuladores pueden ser objeto de medidas sanitarias por parte de las autoridades cuando incumplen los requisitos de higiene.
- Aplicar higiene en cada etapa del proceso.
- Reportar heridas, síntomas y fallas que afecten la inocuidad.
- El incumplimiento tiene consecuencias sanitarias y legales.
Una manipulación deficiente puede provocar Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), que van desde una gastroenteritis leve hasta cuadros graves que requieren hospitalización. Niños, adultos mayores, embarazadas y personas inmunocomprometidas son los más vulnerables.
Además del daño a la salud, un brote de ETA afecta la reputación del establecimiento, genera pérdidas económicas y puede derivar en el cierre del negocio.
- La mala manipulación causa ETA (Enfermedades Transmitidas por Alimentos).
- Poblaciones vulnerables: niños, adultos mayores, embarazadas e inmunocomprometidos.
- Un brote afecta salud, reputación y continuidad del negocio.
Alimento: toda sustancia destinada al consumo humano. Contaminación: presencia de cualquier agente físico, químico o biológico que no debería estar en el alimento. Inocuidad: garantía de que el alimento no hará daño. Higiene: conjunto de condiciones y prácticas que preservan la inocuidad.
Comprender estos términos permite entender el resto del curso: casi todo lo que haremos busca evitar la contaminación y mantener la higiene para garantizar la inocuidad.
- Contaminación: agente físico, químico o biológico indeseado en el alimento.
- Inocuidad: el alimento no causa daño.
- Higiene: prácticas y condiciones que protegen la inocuidad.
El manejo higiénico de alimentos en Colombia se sustenta en la Ley 9 de 1979 (Código Sanitario Nacional), norma marco que establece las bases de protección del medio ambiente y la salud, incluyendo el manejo de alimentos.
A partir de esa ley se han expedido resoluciones y decretos que detallan los requisitos sanitarios para cada actividad de la cadena alimentaria.
- Ley 9 de 1979: Código Sanitario Nacional, norma marco.
- De ella se derivan resoluciones y decretos específicos.
- El objetivo común es proteger la salud pública.
La Resolución 2674 de 2013 es la principal referencia sanitaria del sector de alimentos en Colombia. Establece los requisitos para fabricar, procesar, envasar, almacenar, transportar, distribuir y comercializar alimentos, así como las condiciones de higiene del personal, las instalaciones y los equipos.
Entre sus exigencias está que los manipuladores reciban capacitación continua en manipulación higiénica de alimentos y cuenten con un reconocimiento médico que respalde su aptitud para el trabajo.
- Regula toda la cadena: fabricación, almacenamiento, transporte y venta.
- Exige capacitación continua del manipulador.
- Exige reconocimiento médico del personal manipulador.
- Sustituyó y actualizó al anterior Decreto 3075 de 1997.
Las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) son el conjunto de principios y procedimientos que garantizan que los alimentos se elaboren en condiciones sanitarias adecuadas y se minimicen los riesgos de contaminación.
Las BPM abarcan instalaciones, equipos, higiene del personal, control de procesos, limpieza y desinfección, control de plagas, manejo de residuos, documentación y trazabilidad. Son la base sobre la que se construyen sistemas más avanzados como el HACCP.
- BPM: condiciones y procedimientos para elaborar alimentos con seguridad.
- Cubren instalaciones, personal, procesos, L&D, plagas y documentación.
- Son la base del sistema HACCP (análisis de peligros y puntos críticos).
El establecimiento es responsable de garantizar instalaciones adecuadas, capacitar a su personal, proveer los elementos de higiene y mantener los programas sanitarios (limpieza, plagas, residuos). El manipulador es responsable de aplicar esas prácticas en su trabajo diario.
La responsabilidad es compartida: de nada sirve un buen programa si el manipulador no lo cumple, y tampoco puede exigirse higiene sin dotar de los medios para lograrla.
- Establecimiento: instalaciones, capacitación, insumos y programas sanitarios.
- Manipulador: aplicar las prácticas higiénicas cada día.
- La responsabilidad por la inocuidad es compartida.
El INVIMA (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos) y las secretarías de salud departamentales, distritales y municipales ejercen la Inspección, Vigilancia y Control (IVC) sobre los establecimientos de alimentos.
Estas autoridades realizan visitas, otorgan conceptos sanitarios y pueden aplicar medidas como decomisos, suspensiones o cierres cuando se incumplen los requisitos. También adelantan la vigilancia epidemiológica de las ETA.
- INVIMA y secretarías de salud hacen Inspección, Vigilancia y Control (IVC).
- Emiten conceptos sanitarios y pueden decomisar, suspender o cerrar.
- Vigilan epidemiológicamente los brotes de ETA.
Este curso es una capacitación privada. El certificado que emite acredita únicamente que la persona aprobó el contenido ofrecido por esta plataforma; es una constancia de formación, no una autorización oficial.
Las autoridades sanitarias (INVIMA, secretarías de salud) no emiten un 'carné' obligatorio por persona; lo que exigen es que el manipulador esté capacitado y que el establecimiento demuestre esa capacitación. Una formación privada seria ayuda a cumplir ese requisito, pero no reemplaza el concepto sanitario del establecimiento ni las funciones del Estado.
- El certificado privado acredita aprobación del curso, no habilitación oficial.
- La norma exige que el manipulador esté capacitado; la formación privada ayuda a evidenciarlo.
- No sustituye el concepto sanitario del establecimiento ni la vigilancia estatal.
Las manos son la principal vía de contaminación de los alimentos. El lavado correcto dura entre 20 y 30 segundos: mojar con agua potable, aplicar jabón, frotar palmas, dorsos, entre los dedos, uñas y muñecas, enjuagar y secar con toalla desechable o secador de aire.
Debe lavarse las manos al iniciar labores, después de ir al baño, tras tocar alimentos crudos, después de manipular basura o dinero, luego de sonarse, toser o estornudar, y cada vez que cambie de tarea.
- Duración mínima: 20–30 segundos con agua potable y jabón.
- Frotar palmas, dorsos, entre dedos, uñas y muñecas.
- Secar con toalla desechable, nunca con el uniforme.
- Relavarse tras el baño, la basura, el dinero y cada cambio de tarea.
Las uñas deben mantenerse cortas, limpias y sin esmalte ni uñas postizas, porque acumulan suciedad y pueden desprenderse en el alimento. El cabello debe recogerse por completo bajo cofia o gorro, y la barba cubrirse con tapabocas o cubrebarba.
No se permite el uso de anillos, relojes, pulseras, aretes ni piercings visibles, ya que retienen microorganismos y pueden caer en la comida.
- Uñas cortas, limpias, sin esmalte ni postizas.
- Cabello totalmente recogido bajo cofia; barba cubierta.
- Prohibido joyas, relojes y piercings durante la manipulación.
El uniforme debe ser de color claro, limpio y de uso exclusivo dentro del área de trabajo. Incluye cofia o gorro que cubra todo el cabello, tapabocas cuando la tarea lo requiera, delantal y calzado cerrado antideslizante.
El uniforme no debe usarse fuera del establecimiento (por ejemplo, en la calle o el transporte), pues se contamina. Los guantes, cuando se usan, no reemplazan el lavado de manos y deben cambiarse con frecuencia.
- Uniforme claro, limpio y de uso exclusivo en el área.
- Cofia que cubra todo el cabello; calzado cerrado antideslizante.
- El uniforme no se usa en la calle.
- Los guantes no sustituyen el lavado de manos y se cambian seguido.
Durante la manipulación no se debe comer, masticar chicle, fumar, escupir ni probar alimentos con los dedos o con el mismo utensilio que se devuelve a la preparación.
Tampoco se debe manipular dinero y alimentos al mismo tiempo, toser o estornudar sobre los alimentos, ni tocarse el cabello, la cara o la nariz sin lavarse luego las manos.
- Prohibido comer, fumar, masticar chicle o escupir en el área.
- No manipular dinero y alimentos a la vez.
- No toser/estornudar sobre alimentos; no probar con los dedos.
El manipulador que presente diarrea, vómito, fiebre, ictericia, secreciones o infecciones respiratorias debe reportarlo y ser retirado temporalmente de la manipulación directa de alimentos, ya que puede transmitir microorganismos.
Las heridas o cortes en las manos deben cubrirse con material impermeable (curita y, sobre ella, guante), y si son extensas, la persona debe abstenerse de manipular alimentos.
- Reportar diarrea, vómito, fiebre, ictericia e infecciones.
- Con síntomas gastrointestinales, no manipular alimentos.
- Heridas cubiertas con material impermeable; heridas grandes = no manipular.
Mantener el puesto de trabajo limpio y ordenado, usar utensilios limpios para cada preparación y evitar apoyar alimentos en superficies sucias son hábitos que sostienen la inocuidad durante toda la jornada.
La higiene no es un acto único al inicio del turno, sino una práctica constante: limpiar sobre la marcha, separar tareas limpias de sucias y respetar el flujo de trabajo evita la contaminación cruzada.
- Puesto de trabajo limpio y ordenado durante todo el turno.
- Un utensilio limpio por preparación; limpiar sobre la marcha.
- Separar tareas limpias de sucias.
Es la presencia de objetos extraños en el alimento: fragmentos de vidrio, metal, plástico, piedras, cabellos, joyas, restos de empaques o astillas de madera. Además de rechazo, pueden causar cortes, atragantamiento o roturas dentales.
Se previene retirando joyas, recogiendo el cabello, revisando materias primas, evitando vidrio y madera en las áreas y manteniendo el orden.
- Objetos extraños: vidrio, metal, plástico, cabellos, joyas, madera.
- Causan cortes, atragantamiento y rechazo del producto.
- Prevención: retirar joyas, recoger cabello, inspeccionar insumos.
Ocurre cuando sustancias químicas llegan al alimento: detergentes, desinfectantes, plaguicidas, lubricantes, residuos de metales o exceso de aditivos. Suele originarse por almacenar químicos junto a alimentos o por enjuagar mal después de limpiar.
Se previene guardando los químicos en un área separada y rotulada, enjuagando bien las superficies tras la desinfección y usando solo productos aptos para la industria de alimentos según su ficha técnica.
- Detergentes, desinfectantes, plaguicidas y lubricantes en el alimento.
- Nunca guardar químicos junto a alimentos.
- Enjuagar tras desinfectar; usar productos aptos para alimentos.
Es la más peligrosa y la principal causa de ETA. La provocan microorganismos: bacterias, virus, hongos y parásitos que llegan al alimento desde las manos, otros alimentos, el agua, los equipos o las plagas.
Se controla con higiene personal, cocción y refrigeración adecuadas, limpieza y desinfección, y evitando la contaminación cruzada.
- Microorganismos: bacterias, virus, hongos y parásitos.
- Es la principal causa de enfermedades transmitidas por alimentos.
- Se controla con higiene, temperatura y desinfección.
Es el paso de microorganismos de un alimento contaminado (normalmente crudo) a otro listo para consumir, de forma directa o a través de manos, tablas, cuchillos, superficies o trapos.
Se previene separando crudos de cocidos, usando utensilios y tablas diferenciadas (frecuentemente por colores), lavándose las manos entre tareas y almacenando los crudos por debajo de los alimentos listos.
- Paso de microbios de un alimento (crudo) a otro (listo).
- Directa (contacto) o indirecta (manos, tablas, cuchillos, trapos).
- Prevención: separar crudo/cocido y usar utensilios diferenciados.
Las fuentes más frecuentes son las manos sucias del manipulador, los alimentos crudos, el agua no potable, las superficies y utensilios mal lavados, las plagas, los trapos de cocina reutilizados y la basura mal manejada.
Identificar estas fuentes en el propio puesto de trabajo permite anticiparse y aplicar la barrera correcta antes de que ocurra el problema.
- Manos, alimentos crudos, agua, superficies, plagas, trapos y basura.
- Los trapos reutilizados son un foco frecuente y subestimado.
- Identificar la fuente permite prevenir a tiempo.
En un restaurante: cortar pollo crudo y luego verdura para ensalada en la misma tabla sin lavarla. En una panadería: cabellos o esquirlas de empaque que caen en la masa. En comidas rápidas: manipular dinero y armar hamburguesas con las mismas manos.
En todos los casos el error es el mismo —no separar, no lavar, no ordenar— y la solución también: aplicar las barreras de higiene aprendidas.
- Restaurante: misma tabla para pollo crudo y ensalada = cruzada.
- Panadería: cabellos y empaques en la masa = física.
- Comidas rápidas: dinero + alimento con las mismas manos.
La prevención se resume en barreras simples y constantes: higiene personal, lavado de manos, separación de crudos y cocidos, control de temperaturas, limpieza y desinfección, agua potable, control de plagas y manejo adecuado de residuos.
Ninguna barrera aislada es suficiente; la seguridad surge de aplicarlas todas de forma sistemática en cada jornada.
- Higiene, separación, temperatura, L&D, agua potable, plagas y residuos.
- Las barreras se aplican en conjunto, no de forma aislada.
- La constancia diaria es lo que garantiza la inocuidad.
Las bacterias más asociadas a ETA en alimentos son Salmonella, Escherichia coli, Staphylococcus aureus, Listeria monocytogenes y Clostridium. Los virus más comunes son el norovirus y el de la hepatitis A, que suelen llegar por manipuladores enfermos o agua contaminada.
Los hongos incluyen mohos y levaduras (algunos producen toxinas), y los parásitos como Giardia, Taenia o Toxoplasma llegan por carnes mal cocidas, agua o vegetales mal lavados.
- Bacterias clave: Salmonella, E. coli, S. aureus, Listeria, Clostridium.
- Virus: norovirus y hepatitis A (manipulador enfermo, agua).
- Parásitos: Giardia, Taenia, Toxoplasma (carne cruda, agua, vegetales).
Las bacterias se multiplican cuando encuentran condiciones favorables, resumidas en la regla FATTOM: alimento (Food), acidez (Acidity), tiempo (Time), temperatura (Temperature), oxígeno (Oxygen) y humedad (Moisture).
En condiciones ideales, una sola bacteria puede duplicarse cada 20 minutos, generando millones en pocas horas. Controlar tiempo y temperatura es la herramienta más poderosa del manipulador.
- Regla FATTOM: alimento, acidez, tiempo, temperatura, oxígeno y humedad.
- Una bacteria puede duplicarse cada ~20 minutos.
- Controlar tiempo y temperatura frena la multiplicación.
Los alimentos de alto riesgo son ricos en nutrientes y humedad: carnes, pollo, pescados y mariscos, huevos, lácteos, preparaciones con crema o mayonesa, y alimentos cocidos listos para consumir como arroz o pastas que se dejan a temperatura ambiente.
Estos alimentos exigen especial cuidado con la cadena de frío, la cocción completa y el tiempo fuera de refrigeración.
- Alto riesgo: carnes, pollo, pescado, huevo, lácteos, cremas y salsas.
- También arroz y pastas cocidas dejadas a temperatura ambiente.
- Exigen cadena de frío, cocción completa y control de tiempo.
Las ETA suelen manifestarse con náuseas, vómito, diarrea, dolor abdominal, fiebre y, en casos graves, deshidratación. Los síntomas pueden aparecer desde pocas horas hasta varios días después de consumir el alimento.
En poblaciones vulnerables (niños, adultos mayores, embarazadas, inmunocomprometidos) pueden derivar en complicaciones serias e incluso hospitalización.
- Síntomas: náuseas, vómito, diarrea, dolor abdominal y fiebre.
- Aparecen entre horas y días tras el consumo.
- Mayor gravedad en poblaciones vulnerables.
La mayoría de las ETA se previenen con acciones al alcance del manipulador: lavado de manos, cocción completa, refrigeración oportuna, evitar la contaminación cruzada y no manipular alimentos estando enfermo.
Si un manipulador con síntomas gastrointestinales trabaja igual, puede contaminar cientos de porciones; por eso el reporte y el retiro temporal son medidas de salud pública, no un castigo.
- Lavado de manos, cocción, frío y evitar cruzada previenen la mayoría de ETA.
- No manipular alimentos con síntomas gastrointestinales.
- Reportar y retirarse es proteger al consumidor.
Limpiar es eliminar la suciedad visible (restos de comida, grasa, polvo) con agua y detergente. Desinfectar es reducir los microorganismos a niveles seguros mediante un agente desinfectante. Son pasos distintos y complementarios.
El orden correcto es: retirar residuos, lavar con detergente, enjuagar, desinfectar y dejar secar. No se puede desinfectar sobre suciedad, porque la materia orgánica inactiva al desinfectante.
- Limpiar = quitar suciedad visible; desinfectar = reducir microbios.
- Orden: retirar residuos → lavar → enjuagar → desinfectar → secar.
- No se desinfecta sobre superficie sucia.
Los detergentes disuelven grasa y suciedad. Deben ser aptos para uso en industria de alimentos, dosificarse según la ficha técnica del fabricante y no mezclarse entre sí (algunas mezclas, como cloro con ácidos o amoniaco, generan gases tóxicos).
Cada producto debe permanecer en su envase original rotulado y almacenarse lejos de los alimentos.
- Usar detergentes aptos para alimentos, dosificados según ficha técnica.
- Nunca mezclar químicos (cloro + ácido/amoniaco = gases tóxicos).
- Conservar en envase original rotulado, lejos de alimentos.
El desinfectante más común es el hipoclorito de sodio (cloro). Para superficies en contacto con alimentos se suelen usar soluciones de aproximadamente 100–200 ppm de cloro libre, con un tiempo de contacto de 1 a 2 minutos antes de enjuagar o dejar secar.
La solución debe prepararse el mismo día, pues el cloro pierde eficacia con el tiempo, la luz y el calor. Siempre debe seguirse la ficha técnica del producto usado.
- Hipoclorito (cloro): ~100–200 ppm para superficies de alimentos.
- Tiempo de contacto: 1–2 minutos.
- Preparar la solución el mismo día; el cloro se degrada.
- Seguir siempre la ficha técnica del producto.
Las superficies y utensilios en contacto directo con alimentos se limpian y desinfectan antes de empezar, al cambiar de tipo de alimento (por ejemplo, de crudo a listo) y al terminar la jornada.
Pisos, paredes, campanas, neveras y bodegas siguen un programa con frecuencias definidas (diaria, semanal o mensual según el elemento).
- Superficies de contacto: antes, al cambiar de alimento y al finalizar.
- Programa con frecuencias diaria/semanal/mensual para el resto.
- El cambio de crudo a listo siempre exige limpiar y desinfectar.
Mesones, tablas, cuchillos, licuadoras, ollas y equipos deben desarmarse cuando sea posible para limpiar todas sus partes. Las tablas y utensilios muy rayados o deteriorados deben descartarse porque acumulan microorganismos.
El secado al aire o con toallas desechables es preferible a los trapos, que pueden recontaminar.
- Desarmar equipos para limpiar todas sus partes.
- Descartar tablas y utensilios muy rayados o deteriorados.
- Secar al aire o con toalla desechable, no con trapos.
Después de desinfectar superficies que tocan alimentos, se debe enjuagar con agua potable cuando la ficha técnica lo indique, para evitar que queden residuos químicos.
Respetar la dosificación evita tanto la ineficacia (dosis baja) como el riesgo químico y los malos sabores (dosis alta).
- Enjuagar tras desinfectar cuando la ficha lo indique.
- Respetar la dosis: ni poca (ineficaz) ni mucha (riesgo químico).
- Evitar que queden residuos y olores en el alimento.
Un plan de L&D (base de los POES) documenta qué se limpia, con qué producto, cómo, con qué frecuencia y quién es el responsable. Suele acompañarse de registros que evidencian su cumplimiento ante las autoridades sanitarias.
Tener el plan por escrito convierte la limpieza en un proceso verificable y no en algo que depende de la memoria o la voluntad de cada turno.
- El plan define: qué, con qué, cómo, cuándo y quién.
- Se apoya en registros de cumplimiento (POES).
- Convierte la limpieza en un proceso verificable.
La cadena de frío es el mantenimiento continuo de bajas temperaturas desde la producción hasta el consumo de los alimentos perecederos. Cualquier ruptura (dejar productos fuera de la nevera, transporte sin refrigeración) permite el crecimiento de microorganismos.
Al recibir, almacenar y exhibir alimentos fríos, el objetivo es minimizar el tiempo que pasan fuera de refrigeración.
- Frío continuo desde la producción hasta el consumo.
- Cada ruptura de la cadena favorece el crecimiento microbiano.
- Minimizar el tiempo del alimento fuera de refrigeración.
Los alimentos refrigerados deben mantenerse a 4 °C o menos. A esta temperatura las bacterias no mueren, pero su multiplicación se hace muy lenta.
No se debe sobrecargar la nevera (el aire frío debe circular), y los alimentos deben estar tapados y ordenados: crudos abajo, listos arriba.
- Refrigeración: mantener a 4 °C o menos.
- El frío frena la multiplicación, no elimina las bacterias.
- No sobrecargar; crudos abajo, listos arriba, todo tapado.
La congelación mantiene los alimentos a -18 °C o menos, deteniendo la multiplicación microbiana. No esteriliza: al descongelar, los microorganismos vuelven a activarse.
Nunca se debe recongelar un alimento descongelado, porque en el proceso pudo multiplicarse la carga microbiana.
- Congelación: -18 °C o menos.
- Detiene la multiplicación pero no esteriliza.
- No recongelar un alimento ya descongelado.
La cocción destruye la mayoría de los microorganismos si se alcanza la temperatura adecuada en el centro del alimento: como referencia general, 70–75 °C. Las aves deben llegar a unos 74 °C y los rellenos y carnes molidas también requieren cocción completa.
El color no es garantía: la única forma confiable de verificar la cocción es medir la temperatura interna con termómetro.
- Centro del alimento: ~70–75 °C como referencia.
- Aves ~74 °C; carnes molidas y rellenos, cocción completa.
- Verificar con termómetro, no por color.
Los alimentos ya cocidos que se recalientan para servir deben alcanzar al menos 72–74 °C en el centro, de forma rápida, para destruir microorganismos que pudieron desarrollarse durante el almacenamiento.
Un alimento solo debe recalentarse una vez; lo que sobra tras recalentar se descarta.
- Recalentar hasta ≥72–74 °C en el centro, rápidamente.
- Recalentar una sola vez.
- Descartar lo que sobra después de recalentar.
Los alimentos cocidos que se van a guardar deben enfriarse rápido para cruzar pronto la zona de peligro. Una pauta habitual es bajar de 60 °C a 21 °C en un máximo de 2 horas, y de 21 °C a 5 °C en las siguientes 4 horas.
Ayuda dividir en porciones pequeñas, usar recipientes poco profundos y baños de agua con hielo, en lugar de meter una olla caliente y llena directo a la nevera.
- 60 °C → 21 °C en ≤2 h; 21 °C → 5 °C en las 4 h siguientes.
- Porcionar y usar recipientes poco profundos.
- No meter ollas grandes y calientes directo a la nevera.
La zona de peligro es el rango entre 5 °C y 60 °C, donde los microorganismos se multiplican más rápido. Los alimentos perecederos no deben permanecer en este rango más de 2 horas en total.
La regla práctica es simple: 'mantén lo frío frío (≤5 °C) y lo caliente caliente (≥60 °C)'.
- Zona de peligro: entre 5 °C y 60 °C.
- Máximo 2 horas de exposición acumulada.
- Frío ≤5 °C; caliente ≥60 °C.
El termómetro para alimentos se inserta en el centro o parte más gruesa del producto, sin tocar huesos ni el recipiente. Debe limpiarse y desinfectarse antes y después de cada medición para no generar contaminación cruzada.
Conviene calibrarlo periódicamente; el método del punto de hielo (agua con hielo debe marcar 0 °C) es una verificación sencilla.
- Medir en el centro/parte más gruesa, sin tocar hueso ni recipiente.
- Limpiar y desinfectar el termómetro entre mediciones.
- Calibrar: en agua con hielo debe marcar 0 °C.
Registrar las temperaturas de neveras, congeladores, cocción y recalentamiento crea evidencia de que se controla la inocuidad y permite detectar fallas (por ejemplo, una nevera que sube de temperatura) antes de que dañen los alimentos.
Estos registros forman parte de la documentación que las autoridades sanitarias esperan encontrar en el establecimiento.
- Registrar temperaturas de neveras, congeladores y cocciones.
- Permite detectar fallas de equipos a tiempo.
- Es documentación esperada por las autoridades sanitarias.
La bodega de productos secos (granos, enlatados, harinas) debe ser fresca, seca, ventilada y protegida de plagas. Los productos se colocan sobre estibas o estantes, separados del piso (unos 15 cm) y de las paredes, nunca directamente en el suelo.
Debe mantenerse ordenada, sin humedad ni luz solar directa, y separada de productos químicos.
- Lugar fresco, seco, ventilado y libre de plagas.
- Productos sobre estibas: ~15 cm del piso y separados de la pared.
- Nunca alimentos junto a químicos.
En la nevera (≤4 °C) los alimentos deben estar tapados, etiquetados y ordenados de modo que el aire frío circule. La regla de oro es ubicar los alimentos crudos en la parte inferior y los cocidos o listos para consumir en la superior.
Así se evita que los jugos de crudos goteen sobre alimentos que ya no se van a cocinar.
- Nevera a ≤4 °C, alimentos tapados y etiquetados.
- Crudos abajo, cocidos/listos arriba.
- No sobrecargar: el aire frío debe circular.
El congelador se mantiene a -18 °C o menos. Los alimentos deben congelarse en porciones, bien empacados y rotulados con fecha, evitando la escarcha excesiva que indica variaciones de temperatura.
Los productos deben usarse dentro de tiempos razonables; la congelación conserva, pero no de forma indefinida.
- Congelador a -18 °C o menos.
- Empacar y rotular con fecha; congelar en porciones.
- La congelación conserva, no eterniza el alimento.
PEPS ('Primero en Entrar, Primero en Salir'; en inglés FIFO) significa usar primero los productos más antiguos o próximos a vencer, colocándolos al frente y los nuevos atrás.
Es la práctica clave para evitar que los alimentos se venzan olvidados al fondo de la bodega o la nevera.
- PEPS/FIFO: primero en entrar, primero en salir.
- Lo más próximo a vencer, al frente; lo nuevo, atrás.
- Evita vencimientos por productos olvidados.
Crudos y cocidos deben almacenarse separados, en recipientes distintos y, cuando comparten nevera, con los crudos siempre debajo. Esto evita la contaminación cruzada por goteo o contacto.
Idealmente se destinan zonas o estantes específicos para cada tipo de alimento.
- Recipientes distintos para crudo y cocido.
- Crudos siempre debajo de los cocidos.
- Zonas o estantes diferenciados cuando sea posible.
Todo alimento que se guarda (sobrante, porcionado, preparado) debe rotularse con su nombre y la fecha de elaboración o de vencimiento interno. Sin etiqueta no se sabe qué es ni cuándo se preparó.
El etiquetado interno es la base para aplicar PEPS y para descartar a tiempo lo que ya no es seguro.
- Rotular nombre y fecha de todo lo que se almacena.
- Sin etiqueta no hay control de antigüedad.
- Es la base del PEPS y del descarte oportuno.
Deben respetarse las fechas de vencimiento de los productos comprados y controlarse los tiempos de vida útil interna de lo que se prepara en el establecimiento.
Un producto vencido se descarta; no se vende ni se usa aunque 'se vea bien', porque el riesgo microbiológico no siempre es visible.
- Respetar vencimientos del proveedor y la vida útil interna.
- Lo vencido se descarta, aunque parezca en buen estado.
- El riesgo no siempre se ve ni se huele.
Las áreas de almacenamiento deben mantenerse limpias, ordenadas y con programa de limpieza propio. Los derrames se atienden de inmediato y las neveras se descongelan y limpian según programa.
El orden facilita la rotación, la inspección visual y la detección temprana de plagas o productos en mal estado.
- Bodegas y neveras con programa de limpieza propio.
- Atender derrames de inmediato.
- El orden facilita rotación, inspección y control de plagas.
Los proveedores deben ser confiables y cumplir condiciones sanitarias: vehículos limpios, personal con higiene y productos rotulados. Comprar a proveedores informales o sin control aumenta el riesgo desde el origen.
Conviene registrar de quién se compra cada producto, como parte de la trazabilidad.
- Elegir proveedores confiables y con condiciones sanitarias.
- Verificar vehículo, higiene del personal y rotulado.
- Registrar el origen de los productos (trazabilidad).
Al recibir, se inspecciona que los alimentos lleguen en buen estado: sin señales de deterioro, malos olores, empaques rotos, óxido en latas o presencia de plagas. Lo que no cumple se rechaza.
La recepción debe hacerse en un tiempo corto para que los perecederos no permanezcan a temperatura ambiente.
- Inspeccionar estado, olor, empaque y ausencia de plagas.
- Rechazar lo que no cumple.
- Recibir rápido para no romper la cadena de frío.
Los alimentos refrigerados deben llegar a 4 °C o menos y los congelados a -18 °C o menos. Se verifica con termómetro y se registra; si llegan fuera de rango, es motivo de rechazo.
Recibir alimentos 'tibios' que deberían venir fríos significa que la cadena de frío ya se rompió.
- Refrigerados ≤4 °C; congelados ≤-18 °C al recibir.
- Verificar con termómetro y registrar.
- Temperatura fuera de rango = rechazo.
Los empaques deben estar íntegros, limpios y bien rotulados. Latas abolladas, hinchadas u oxidadas, empaques rotos o húmedos y productos sin rótulo se rechazan.
Una lata hinchada puede indicar contaminación por microorganismos peligrosos como Clostridium botulinum.
- Empaques íntegros, limpios y rotulados.
- Rechazar latas abolladas, hinchadas u oxidadas.
- Lata hinchada = posible riesgo grave (botulismo).
El transporte de alimentos debe hacerse en vehículos limpios, de uso adecuado y que mantengan la temperatura (refrigerado para perecederos). No se transportan alimentos junto a químicos, basura, animales u otras cargas contaminantes.
La Resolución 2674 de 2013 incluye condiciones para el transporte como parte de la cadena.
- Vehículos limpios que mantengan la temperatura.
- No transportar alimentos con químicos, basura o animales.
- El transporte también está regulado por la Resolución 2674.
Durante el transporte, los alimentos crudos y los listos para consumir deben ir separados y protegidos, igual que en el almacenamiento, para evitar contaminación cruzada.
Los productos deben estar cubiertos y organizados de forma que no se aplasten ni se contaminen entre sí.
- Separar crudos de listos también en el transporte.
- Productos cubiertos y protegidos.
- Evitar aplastamiento y contacto entre cargas.
En los domicilios, el alimento debe ir en empaques limpios y cerrados, dentro de contenedores térmicos que conserven caliente lo caliente y frío lo frío, y entregarse en el menor tiempo posible.
El repartidor también es un manipulador: sus manos, sus contenedores y su higiene influyen en la inocuidad del producto que llega al cliente.
- Empaques cerrados y contenedores térmicos.
- Minimizar el tiempo de entrega.
- El domiciliario es un manipulador más.
Los residuos deben separarse en la fuente. Según el código de colores nacional unificado (Resolución 2184 de 2019), la bolsa blanca es para aprovechables (papel, cartón, plástico, vidrio, metal limpios), la verde para orgánicos aprovechables (restos de comida) y la negra para no aprovechables.
Separar bien los residuos facilita su manejo, reduce olores y focos de plagas.
- Código de colores (Res. 2184 de 2019): blanco, verde y negro.
- Blanco: aprovechables; verde: orgánicos; negro: no aprovechables.
- Separar en la fuente reduce olores y plagas.
Las canecas deben tener tapa y, preferiblemente, accionarse con pedal para no tocarlas con las manos. Deben estar dotadas de bolsa, mantenerse limpias y ubicarse lejos de las zonas de preparación de alimentos.
No deben llenarse en exceso ni dejarse destapadas dentro de la cocina.
- Canecas con tapa y, de preferencia, con pedal.
- Siempre con bolsa y lejos de la zona de preparación.
- No sobrellenar ni dejar destapadas.
Los residuos deben retirarse con frecuencia, al menos al final de cada jornada o antes si se llenan, para evitar acumulación, malos olores y atracción de plagas.
El área de acopio temporal de basuras debe estar separada, ventilada y limpiarse con regularidad.
- Retirar residuos al menos al final de cada jornada.
- No permitir acumulación dentro de la cocina.
- Área de acopio separada, ventilada y limpia.
El sitio donde se almacenan las basuras y las canecas deben lavarse y desinfectarse periódicamente, ya que son un foco de microorganismos y de atracción de plagas.
Esta limpieza forma parte del programa general de L&D del establecimiento.
- Lavar y desinfectar canecas y zona de acopio periódicamente.
- Son foco de microbios y de plagas si se descuidan.
- Incluir esta tarea en el programa de L&D.
Indicios de plagas son: excrementos, roeduras en empaques o cables, huellas, nidos, insectos vivos o muertos, huevos, manchas y malos olores. Detectarlas a tiempo permite actuar antes de una infestación.
Cualquier señal debe reportarse de inmediato al responsable.
- Señales: excrementos, roeduras, nidos, insectos y malos olores.
- La detección temprana evita infestaciones.
- Reportar cualquier indicio de inmediato.
La mejor estrategia contra las plagas es negarles alimento, agua y refugio: mantener limpio, sin residuos ni derrames, sellar grietas y huecos, colocar mallas en ventanas y desagües, y almacenar los alimentos protegidos.
El control químico (fumigación) lo debe realizar personal o empresas autorizadas, aplicando el manejo integrado de plagas.
- Quitar alimento, agua y refugio a las plagas.
- Sellar grietas, poner mallas en ventanas y desagües.
- El control químico lo hacen empresas autorizadas (manejo integrado).
Durante fumigaciones o controles, los alimentos y utensilios deben protegerse o retirarse, y luego debe limpiarse antes de reanudar labores, para que ningún químico llegue al alimento.
El control de plagas y el manejo de residuos deben integrarse sin convertirse ellos mismos en fuente de contaminación.
- Proteger o retirar alimentos y utensilios durante fumigaciones.
- Limpiar antes de reanudar la operación.
- El control de plagas no debe contaminar los alimentos.
Las BPM integran todo lo visto en el curso en un sistema coherente: son el conjunto de condiciones y procedimientos que aseguran que los alimentos se produzcan de forma segura y consistente. En Colombia su marco principal es la Resolución 2674 de 2013.
Cumplir BPM no es opcional: es la base sanitaria mínima para operar un establecimiento de alimentos.
- BPM: sistema que integra higiene, procesos e instalaciones.
- Marco principal en Colombia: Resolución 2674 de 2013.
- Son el requisito sanitario mínimo para operar.
Las instalaciones deben tener pisos y paredes de materiales lavables y en buen estado, buena iluminación (con protección de lámparas), ventilación adecuada, y suministro de agua potable. Debe existir separación entre áreas limpias y sucias para respetar el flujo de trabajo.
El agua potable es indispensable; su calidad se regula por el Decreto 1575 de 2007 y normas asociadas.
- Pisos y paredes lavables; iluminación protegida; ventilación.
- Suministro de agua potable (Decreto 1575 de 2007).
- Separación de áreas limpias y sucias.
Los equipos y utensilios deben ser de materiales sanitarios (acero inoxidable, plásticos aptos), resistentes a la corrosión, fáciles de limpiar y sin grietas donde se acumulen residuos.
Deben mantenerse en buen estado y calibrarse cuando corresponda (por ejemplo, termómetros y balanzas).
- Materiales sanitarios, sin grietas, fáciles de limpiar.
- Resistentes a la corrosión (acero inoxidable, plásticos aptos).
- Mantenimiento y calibración de equipos de medición.
Las BPM exigen que el personal esté capacitado, cuente con reconocimiento médico y aplique las prácticas de higiene personal vistas en el Módulo 3. El establecimiento debe demostrar la capacitación continua de sus manipuladores.
El factor humano es determinante: las mejores instalaciones fallan si el personal no cumple las prácticas.
- Personal capacitado y con reconocimiento médico.
- Capacitación continua demostrable.
- El cumplimiento del manipulador es decisivo.
Cada proceso —recepción, almacenamiento, preparación, cocción, enfriamiento, servicio— debe ejecutarse controlando los peligros: temperatura, tiempo, contaminación cruzada e higiene.
El flujo de proceso debe evitar cruces entre lo sucio y lo limpio, y entre lo crudo y lo cocido.
- Controlar peligros en cada etapa del proceso.
- Flujo sin cruces sucio/limpio ni crudo/cocido.
- Tiempo y temperatura bajo control permanente.
Las BPM se sustentan en documentos y registros: programas de limpieza y desinfección, control de plagas, manejo de residuos, control de temperaturas, capacitación y proveedores. Los registros evidencian que lo escrito realmente se cumple.
Ante una visita de la autoridad sanitaria, esta documentación demuestra el control del establecimiento.
- Programas y registros: L&D, plagas, residuos, temperaturas, capacitación.
- Los registros prueban el cumplimiento real.
- Es lo que revisa la autoridad sanitaria en una visita.
La trazabilidad es la capacidad de seguir el rastro de un alimento a lo largo de la cadena: saber de qué proveedor vino, cómo se procesó y a dónde fue. Permite, ante un problema, identificar el origen y retirar los productos afectados.
Se apoya en el registro de proveedores, lotes, fechas y el etiquetado interno.
- Trazabilidad: seguir el rastro del alimento en la cadena.
- Permite identificar el origen de un problema y retirar producto.
- Se apoya en registros de proveedores, lotes y fechas.
Cuando algo se sale de control (una nevera que sube de temperatura, un alimento mal cocido, una plaga detectada), deben tomarse acciones correctivas: corregir el problema inmediato y evitar que se repita.
Documentar qué pasó y qué se hizo mejora el sistema y demuestra un manejo responsable.
- Corregir el problema inmediato y prevenir su repetición.
- Ejemplos: descartar producto, reparar equipo, reforzar limpieza.
- Documentar la desviación y la acción tomada.
Un restaurante recibe pollo, verduras y lácteos en la mañana. Aplicando lo aprendido: verifica temperaturas al recibir, guarda el pollo crudo abajo y los lácteos arriba, usa tablas diferenciadas para crudo y ensalada, cocina el pollo a ~74 °C y mantiene calientes los platos a ≥60 °C hasta servir.
El error clásico —cortar pollo y luego verdura en la misma tabla— se evita con utensilios diferenciados y lavado de manos entre tareas.
- Verificar temperatura al recibir; crudos abajo, lácteos arriba.
- Tablas diferenciadas; pollo a ~74 °C; servicio caliente a ≥60 °C.
- Evitar la contaminación cruzada entre crudo y ensalada.
En una panadería el riesgo físico es alto (cabellos, esquirlas de empaque) y el químico también (limpiadores cerca de harinas). Se controla con cofia y buena higiene personal, almacenando químicos aparte y protegiendo cremas y rellenos con cadena de frío.
Las cremas pasteleras y productos con lácteos son perecederos: exigen refrigeración a ≤4 °C y control de tiempo fuera de la nevera.
- Riesgo físico (cabello, empaques) y químico (limpiadores).
- Cofia, higiene y químicos almacenados aparte.
- Cremas y rellenos: refrigerar a ≤4 °C.
En comidas rápidas, el reto es el ritmo: se manipula dinero y alimento, y hay prisa. La solución es separar funciones (quien cobra no arma pedidos, o se lava las manos al cambiar de tarea) y controlar la temperatura de carnes y salsas.
Las salsas a base de huevo o lácteos deben mantenerse frías; los productos fritos y cocidos, calientes hasta servir.
- No manipular dinero y alimento sin lavarse las manos.
- Separar funciones (cobrar vs. armar pedidos).
- Salsas frías; fritos y cocidos calientes hasta servir.
Quien produce alimentos en casa para vender debe aplicar las mismas BPM: superficies lavables, agua potable, higiene personal, separación de crudos y cocidos, y control de la cadena de frío en la entrega.
Aunque la escala sea pequeña, las responsabilidades sanitarias y legales son las mismas; conviene informarse sobre los requisitos aplicables a su actividad.
- En casa aplican las mismas BPM que en un local.
- Higiene, agua potable, separación y cadena de frío en la entrega.
- Las responsabilidades sanitarias no dependen de la escala.
Los errores más comunes son: no lavarse las manos entre tareas, usar la misma tabla para crudo y listo, dejar alimentos en la zona de peligro, enfriar mal (olla caliente y llena a la nevera), no rotular ni rotar, y almacenar químicos junto a alimentos.
Reconocerlos es el primer paso para no repetirlos; casi todos se corrigen con las barreras vistas en el curso.
- No lavarse las manos; una sola tabla para todo.
- Dejar alimentos en zona de peligro y enfriar mal.
- No rotular ni rotar; químicos junto a alimentos.
Antes de manipular: uniforme limpio, cofia puesta, sin joyas, manos lavadas y sin síntomas de enfermedad. Durante: separar crudo de cocido, controlar temperaturas, limpiar sobre la marcha y evitar conductas prohibidas. Al cerrar: refrigerar, rotular, retirar residuos y limpiar el área.
Este checklist resume todo el curso en acciones concretas para cada momento de la jornada.
- Antes: uniforme, cofia, sin joyas, manos lavadas, sin síntomas.
- Durante: separar, controlar temperatura, limpiar y no incurrir en conductas prohibidas.
- Al cerrar: refrigerar, rotular, sacar residuos y limpiar.
La evaluación repasa los conceptos clave: definiciones, normativa (Ley 9 de 1979, Resolución 2674 de 2013), higiene personal, tipos de contaminación, microorganismos y ETA, temperaturas críticas, almacenamiento, residuos, plagas y BPM.
Repasa especialmente las cifras: zona de peligro (5–60 °C), refrigeración (≤4 °C), congelación (-18 °C) y cocción (~70–75 °C). Puedes presentar la evaluación las veces que necesites hasta aprobar.
- Repasa definiciones, normativa y BPM.
- Memoriza cifras: 5–60 °C, ≤4 °C, -18 °C, ~70–75 °C.
- Puedes repetir la evaluación hasta alcanzar el 70%.